Montaje con temática gay explora la crisis de la familia.
Dirigida por el actor Ernesto Orellana, la obra relata la cruda salida del clóset de un adolescente excluido por el sistema e invisible para su endeudado núcleo familiar. “En la clase media los padres no ven las carencias de sus hijos, porque están tapadas por sus propios problemas”, advierte el director
El afiche de un niño desnudo bajo el tÃtulo “Inquieto” podrÃa, o llenar la sala de pedófilos o motivar a un homofóbico a pasar por La Vega en busca de tomates.
Sin embargo, en las funciones de la ópera prima de Ernesto Orellana -montaje que relata la salida del clóset de un adolescente fanático del brit pop, con golpes, desnudos, peligro y crudeza- no ha ocurrido ni lo uno ni lo otro desde que se estrenó el miércoles pasado en el ex Galpón 7.
“Han pasado sÃ, cosas bien particulares. El otro dÃa fueron los papás de una de las actrices y se dieron vuelta en una escena de sexo, pero también han venido jóvenes que se enteran por el afiche en Facebook y nos han contado que se sintieron muy representados con la obra”, cuenta Orellana, también actor de las últimas obras del director Rodrigo Pérez (”Madre”, “Padre”, “Violeta Parra: al centro de la injusticia”) y quien aclara que no se trata de una obra homosexual.
“Es un montaje que muestra las dificultades de un homosexual dentro de un sistema económico, social, cultural y de relaciones humanas, que no permite que ciertas individualidades puedan desarrollar su identidad de una manera libre. Está lejos de ser una apologÃa de lo gay”, advierte.
CEGADOS POR LOS PROBLEMAS
En ese sentido, en “Inquieto”, la identidad sexual del protagonista (Diego Acuña) funciona más bien como el pretexto para desarrollar una crÃtica al estado actual de las cosas.
Más preciso, familias fracturadas entre créditos hipotecarios y un consumismo que intenta llenar el espacio de la soledad y la incomunicación de seres urbanos anónimos que buscan erráticamente la felicidad.
Ahà están su padre (Marco Layera), un agobiado y endeudado profesor de filosofÃa que no soporta la idea de que su único hijo pueda ser homosexual. Su madre (Viviana Herrera) está más preocupada de comprar una cortadora de césped para el ¡departamento! Su mejor amiga (Tamara Ferreira) busca su identidad en un grupo mÃstico. Y su mejor amigo (Nicolás Pavez) lo quiere con papas fritas, pero desea casarse con un hombre en Europa para drogarse en Ãmsterdam.
Ese desolado retrato de la clase media chilena, según el director, parte del supuesto de que en términos generales, es la más golpeada por el sistema: “Las familias pertenecientes a esta clase no alcanzan a ver las carencias de sus hijos, porque están tapadas por sus propios problemas y tiene que ver con cómo este sistema potencia las individualidades por sobre lo colectivo. Ese es el contexto donde ocurren las crisis familiares”.
F/LA NACION.CL
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